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La depresión cuando eres prisionero de la tristeza

Depresión cuando eres prisionero de la tristeza

La depresión es uno de los trastornos psicológicos más comunes, afecta a más de 350 millones de personas, y también de los más autodiagnosticados. Solemos decir que estamos deprimidos ante el primer signo de tristeza, frustración o desesperación, sin embargo, la depresión clínica es algo bastante más complejo y serio. Tanto que puede limitar gravemente la vida de quien lo padece y en ocasiones acaba en suicidio. En este artículo trataremos de explicar el trastorno a través de un caso ficticio que hemos llamado ¨el relato de un hombre insignificante¨.

Relato ficticio de un caso de depresión

¨Otro día más y la misma sensación de vacío. Me pregunto si alguna vez desaparecerá y volveré a ser una persona completa. Ya ni me acuerdo de cómo era eso. Solo sé que estoy muy cansado. No tengo ganas de nada. Me gustaría que todos me dejaran en paz. Ahora mismo puedo pensar únicamente que he fracasado. Pero es que soy un inútil. Otro en mi lugar hubiera encontrado las fuerzas necesarias para seguir adelante, pero yo no. Yo soy demasiado débil.

Me aterra pensar en el futuro. Pienso en él y veo oscuridad. Y más pérdidas, y más decepciones y más sueños que nunca se convierten en algo real. Más sufrimiento. Y otra vez siento esta maldita presión en el pecho… Aun así tendré que levantarme. En cualquier momento aparecerá mi mujer y se pondrá pesada con que tengo que estar más activo. No estoy para críticas o sermones. No hace falta que me recuerden que soy un cero a la izquierda.

Al menos no conozco a otro que sea incapaz de hacer algo tan simple como coger el periódico y ponerse a buscar empleo. Aunque pensándolo bien ¿para qué molestarme si me volverán a echar? Es cuestión de tiempo que se den cuenta de que no soy muy bueno. Incluso si consigo gustar en la entrevista, en la empresa habrá gente mucho más inteligente y capacitada. Y no puedo pasar por lo mismo, volver a casa y decirle a mi familia que con 35 años estoy en la calle.

Aunque no deberían sorprenderse. Nunca fui especialmente bueno en nada. Bueno, tengo una carrera y un máster… pero, hoy en día ¿quién no los tiene? Ni siquiera en la universidad conseguí destacar por encima de los demás. Quizá en inglés…. pero por las horas que le echaba. Cualquiera que le dedicase tanto tiempo lo aprendería igual o mejor que yo. Es lo que tiene ser mediocre que todo el mundo puede ser mejor que tú. Y si no lo es, es porque no quiere.

Mi mujer sigue intentando animarme, sigue sin entender que ya no puedo más. Que ahora mismo estoy en un pozo sin fondo. Ya no tengo fuerzas… si fuera por mí me pasaría el día en la cama, al menos en sueños encuentro algo de alivio. Las veces que consigo dormir, claro. Normalmente, no dejo de dar vueltas pensando en todas las cosas que hice mal. Y si algo hice bien fue porque tuve ayuda. Si no, hubiera metido la pata como siempre.

Podría intentar leer algo. Pero no creo que consiga centrarme. Y ahora mismo tampoco me apetece mucho. Mi mujer me presiona a salir más y a volver a las clases de informática, pero no tengo ganas de nada. Quizá debería aceptar alguna de las invitaciones de mis amigos, aunque me sienta igual de solo en su compañía. Han empezado a llamar cada vez menos y pronto dejaran de insistir y se olvidarán de mí. Sería lo más lógico. Es lo que me merezco.¨

Analizando Las claves de la depresión

Te habrás dado cuenta, que la persona deprimida tiende a aminorar la importancia de sus logros y a exagerar sus fallos. Así, atribuye sus éxitos al azar o a la suerte, en cambio, se achaca a sí misma toda la responsabilidad cuando las cosas no salen según lo esperado. De este modo, el autoestima se ve muy afectado y el sentimiento de culpa está presente casi todo el tiempo. Las ideas negativas sobre uno mismo y el futuro atenúan los sentimientos de desesperanza, tristeza y apatía.

Dormir menos o más horas de lo habitual, las variaciones bruscas de peso y la sensación de cansancio son otros de los síntomas de la depresión. También suelen aparecer problemas de concentración y dificultades a la hora de tomar decisiones. Aunque son frecuentes los pensamientos sobre la muerte, esto no indica necesariamente riesgo de suicidio, ya que en muchas ocasiones la persona deprimida no puede ejecutarlos debido a su bajo estado de ánimo. La falta de aseo personal y el aspecto descuidado también pueden alertar sobre la presencia del trastorno.

Además, es muy característico el abandono de actividades que en el pasado resultaban gratificantes, dado que ya no producen el mismo placer. También es común el aislamiento, debido a que se conciben como una carga para sus personas cercanas. Por lo tanto, si conoces a alguien así, probablemente te cueste conseguir sacarle de su casa y quedar con él. Es importante que insistas, dado que prepararse y salir le supondrá un esfuerzo enorme, debido a la desgana y la sensación de agotamiento que suele aparecer.

Las claves de la depresión

Esperamos que este acercamiento a la depresión a través del relato en primera persona de un caso ficticio os haya resultado interesante y de ayuda a la hora de reconocer los síntomas de la depresión. Si os identificáis con algunos de ellos, no dudéis en solicitar ayuda profesional. A pesar de que el trastorno puede remitir si el sujeto se reactiva y retoma actividades, también puede llegar a cronificarse, por lo tanto, la intervención psicológica suele ser lo más recomendable.