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¿Qué es la fobia social o ansiedad social? Síntomas

¿Qué es la fobia social o ansiedad social?

Los trastornos de ansiedad se consideran uno de los cuadros clínicos más frecuentes en las consultas, el porcentaje puede variar, en función de diversos factores, pero oscila entre el 13-15% de la población. Dentro de los desórdenes de ansiedad se encuentran los problemas relacionados con las fobias. Entre estos, la fobia social es uno de los trastornos más prevalentes y está considerado como uno de los más discapacitantes.

¿Qué es la fobia social?

El trastorno de ansiedad social o fobia social, se caracteriza por un miedo excesivo y persistente que aparece ante situaciones sociales o intervenciones en público donde la persona se ve expuesta a una posible evaluación por parte de los demás. En este contexto, suele aparecer el temor a manifestar síntomas de ansiedad o actuar de un modo que resulte socialmente embarazoso y pueda provocar el rechazo de otras personas. Es por ello, que las situaciones temidas se evitan directamente o se soportan a costa de un intenso malestar. A menudo, la ansiedad ante estas situaciones aparece días e incluso semanas antes. Aunque la persona reconoce que el temor es irracional y desproporcionado, queda atrapada en un círculo vicioso del que no puede escapar y donde la exposición a las situaciones temidas provocada cada vez más malestar.

Síntomas de la fobia social

Como en el caso de todos los problemas que se recogen bajo esta categoría, la ansiedad que se genera ante la exposición a las situaciones sociales produce una serie de cambios en nuestro organismo: los síntomas de la fobia social repercuten en nuestras reacciones corporales, nuestra forma de pensar y nuestro comportamiento.

Sistema somático y autÓnomo

Las reacciones corporales más frecuentes ante una situación social son: sudoración, temblores (voz, manos), taquicardia, tensión muscular, boca seca, contracciones nerviosas, rubor facial, problemas gastrointestinales (p. ej., sensación de vacío en el estómago, diarrea), cefaleas, sensación de nauseas o urgencia urinaria. Hay personas que sufren de ansiedad social que no presentan síntomas somáticos en un alto nivel de intensidad a pesar de mostrar reactividad cognitiva. Estos síntomas suelen ser en sí mismos un motivo para evitar las situaciones sociales, debido, fundamentalmente, al miedo que se genera a las mismas cuando se sufre un alto nivel de ansiedad somática.

Sistema cognitivo

Respecto a lo cognitivo, las personas que sufren de ansiedad social tienden a tener muchos pensamientos negativos y a centrar la atención en sí mismos y en sus síntomas de ansiedad (en particular aquellos que pueden ser observados por los demás). También se suelen atribuir las dificultades de la interacción y consideran que son menos hábiles que otras personas; esta forma sistemática de pensar y/o evaluar la situación se conoce como error cognitivo. Estos errores suelen ocurrir antes, durante y después de la exposición a las situaciones sociales temidas. Los errores cognitivos contribuyen a que el sujeto siempre anticipe la posibilidad de que algo salga mal, favorecen que preste atención a sus síntomas somáticos y a los errores que comete, y permiten reforzar creencias negativas sobre su falta de competencia para hacer frente a esas situaciones. Todos estos elementos aparecen en la figura 1, donde se puede contemplar este círculo vicioso.

¿Qué es la fobia social o ansiedad social?

Sistema conductual

En relación a nuestro comportamiento, la ansiedad suele llevarnos a evitar aquello que tememos. En el caso de la fobia social, es necesario señalar que lo que se suele evitar no es solamente estar presente en las situaciones sociales, sino intervenir, atraer la atención interpersonal o el miedo a manifestar síntomas propios de ansiedad. En aquellos casos en los que no se pueda huir o escapar de la situación pudiera resultar socialmente embarazoso, aparecen comportamientos como silencios excesivamente largos, el uso de un volumen de voz muy bajo, encogimiento postural, falta de coherencia en las intervenciones, tartamudeo, bloqueo, etc.; todos ellos con el objetivo de disminuir el malestar. Por tanto, estos comportamientos de escape o evitación cumplen la función de disminuir el malestar a corto plazo, sin embargo, también son los responsables de que nuestro cerebro entienda que son útiles para combatir la ansiedad y, por tanto, contribuyen a alimentar unas estrategias que sólo sirven para conseguir un alivio momentáneo, pero que no resuelven el problema a largo plazo.

Por todo ello, es importante que cualquier intento por solucionar el problema se centre en cuatro objetivos fundamentales: controlar el nivel de activación, reducir la ansiedad anticipatoria, el entrenamiento en habilidades sociales y acabar con la evitación.

Ya hemos hablado de los síntomas de la fobia social o ansiedad social. En las próximas semanas os daremos unos consejos que os ayudarán a combatir la fobia social y/o los problemas de timidez.