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Las 10 fobias y miedos más comunes en las personas adultas.

Las fobias más comunes en las personas adultas

Las fobias simples son un cuadro clínico bastante frecuente en las consultas psicológicas. Aunque es difícil establecer un consenso, se podría argumentar que hasta un 11% de la población mundial podría padecer alguna fobia. En España los últimos datos disponibles señalan que aproximadamente el 3.5% de la población experimenta algún síntoma de las fobias más comunes.

La fobia es un trastorno de ansiedad que se define por un miedo persistente, intenso y desproporcionado a objetos o situaciones concretas. En respuesta a la exposición al estímulo que temen se produce una reacción de ansiedad, pulso acelerado, palpitaciones, aumento de la transpiración, hiperventilación, sensación de amenaza e inseguridad y un fuerte deseo de escapar, que puede llegar incluso al ataque de pánico. A menudo, este comportamiento de evitación suele ser el responsable de que el malestar se prolongue en el tiempo.

Según el manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-V), las fobias específicas se dividen en cinco subcategorías: animal, ambiental, sangre-inyecciones-daño, situacional y otros tipos. Sin embargo, no queda clara la validez de esta clasificación y, con el paso de los años, han surgido multitud de listas alternativas; es por eso que hoy no nos centraremos en abordar todas ellas, pero te diremos cuáles son las 10 fobias más comunes en las personas adultas.

Los miedos más comunes.

1- Zoofobia: Dentro de esta categoría podemos distinguir entre el temor a los animales peligrosos, donde encontramos la aracnofobia (miedo a las arañas), la Ofidofobia (miedo a las serpientes) o apifobia (miedo a las abejas); y el miedo a los animales inofensivos, como la cinofobia (miedo a los perros) o la ornitofobia (miedo a las aves), por citar algunos ejemplos.

2- Brontofobia: Miedo a los fenómenos atmosféricos adversos, particularmente a los truenos, rayos y tormentas, de todo tipo. Esta fobia suele iniciarse en la infancia y puede prolongarse hasta la vida adulta.

3- Hematofobia: Se define por un miedo intenso a lugares, objetos y situaciones que estén relacionados con la visión de sangre, agujas y la posibilidad de sufrir una herida. Ésta se caracteriza por una respuesta en dos fases, la primera definida por un aumento muy rápido de la ansiedad y una segunda donde se produce un descenso brusco de estos parámetros lo que puede generar náuseas y/o mareos e incluso puede llevar al desmayo, esto es lo que se conoce como “síncope vasovagal”.

4- Claustrofobia: Se caracteriza por el miedo a los espacios cerrados como ascensores, habitaciones sin ventanas o pequeñas, el metro, los túneles, puertas giratorias e incluso a procedimientos médicos de diagnóstico como la tomografía axial computarizada (TAC).

5- Dentofobia: También denominada fobia dental, consiste en un miedo extremo y persistente que empuja al individuo a evitar acudir a la consulta del dentista. En esta fobia es muy habitual que el simple hecho de pensar que tiene que asistir ponga en marcha el proceso de ansiedad, incluso semanas antes de la fecha.

6- Aerofobia: Definida como el temor o miedo a volar. A modo de curiosidad señalar que es la única fobia donde aportar información técnica sobre el funcionamiento del aparato es imprescindible de cara al tratamiento para reducir el nivel de ansiedad.

7- Acrofobia: En este caso hablamos del miedo a las alturas. La ansiedad aparece cuando miramos hacia el suelo desde un mirador elevado, nos asomamos a un balcón o nos subimos a una escalera, entre otros.

8- Agorafobia: El miedo aparece al encontrarse en lugares o situaciones donde huir resulte difícil o embarazoso o donde, en el caso de necesitarlo, pueda ser complicado obtener ayuda. Esta fobia está relacionada con la percepción de “inseguridad” y sobretodo la preocupación por “ser ayudado” en caso de que aparezcan los síntomas de ansiedad.

9- Enoclofobia: Se define como el miedo asiduo, injustificado y desproporcionado a encontrase en lugares muy poblados de gente como las grandes concentraciones o las multitudes.

10- Necrofobia: Es el miedo a la muerte, los cadáveres y, en definitiva, a todo lo que tenga que ver con este concepto. Detrás de esta fobia se esconde el temor psicológico a lo “desconocido” y la tendencia de la sociedad a desnaturalizar la muerte y apartarnos de todo lo que está relacionado con ella. Este temor también es conocido como tanatofobia.

Como ya hemos visto, estos son los miedos más frecuentes en los adultos. Para concluir sólo queda señalar que su tratamiento sólo es aconsejable cuando el miedo interfiere o limita, de alguna manera, la vida de la persona que lo padece. Asimismo, la mayoría de la gente consigue superar sus fobias cuando conocen en qué consiste su miedo y siguen una terapia basada en la exposición, que, a día de hoy, sigue siendo la modalidad terapéutica más efectiva para tratar este problema.