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Aprende a gestionar tu tiempo de forma de eficaz

Aprende a gestionar tu tiempo de forma de eficaz

El tiempo es un recurso valioso, pero fácilmente agotable. En nuestro día a día nos vemos obligados a lidiar con montones de tareas y, en ocasiones, la presión y el agobio nos ganan la batalla. Y nos encontramos con que, a pesar de nuestras buenas intenciones, no hemos cumplido ni con la mitad del trabajo previsto, o al menos no de la forma que nos hubiera gustado. Si queréis saber por qué no siempre conseguimos rendir de la mejor forma posible y que podemos hacer al respecto, seguid leyendo.

¿Por qué no consigo organizarme?

Es lógico que el exceso de deberes ponga a prueba nuestras capacidades organizativas. En ocasiones las obligaciones se amontonan hasta el punto de que nos olvidamos de la mitad o nos bloqueamos. Y si además pasamos de descansar, cambiamos constantemente de tarea o somos demasiado perfeccionistas con todo lo que hacemos, acabamos agotados. Lo mismo ocurre cuando nuestra mente en vez de colaborar comienza a bombardearnos con pensamientos inútiles que nos distraen de la meta y nos hacen perder un tiempo valioso del que no disponemos.

Y como consecuencia, en vez de estar pendientes de la tarea, acabamos pensando en lo mucho que nos falta por hacer o en todo lo que nos estamos perdiendo por estar trabajando. Otras veces nos encontramos abrumados con la cantidad de objetivos por cumplir, por haber estado aplazando su ejecución hasta el infinito o por no haber sido capaces de aclarar nuestras ideas a tiempo. Las consecuencias más comunes suelen ser unos elevados niveles de ansiedad y estrés, tristeza y pérdida de autoestima por vernos incapaces de cargar con todo.

¿Cómo aprendo a gestionar mi tiempo?

Seria inverosímil tratar de planificar cada minuto de nuestro tiempo, dado que siempre hay actividades que pueden suponer una distracción y desviarnos del plan inicial. Por lo tanto, no se recomienda que nuestro programa sea demasiado rígido y que abarque más del 70 % del tiempo. También hay que buscar huecos para los descansos o ir variando de tarea, algo que suele tener un efecto similar al del descanso. Pero lo que cuenta sobre todo es la constancia y eficacia en la ejecución del programa en relación con las tareas realizadas.

Para empezar, debemos aclarar nuestros objetivos y tratar de priorizar, yendo de los imprescindibles a los menos relevantes. Por supuesto, las actividades más importantes van a requerir más tiempo y/o esfuerzo, y lógicamente habría que hacer un hueco primero para ellas. En cambio, las menos importantes se realizarán más rápido y cuando se pueda. La complejidad de la labor es otro factor a prever, dado que también determina el tiempo a invertir. Y cuanto menor sea la complejidad de la tarea, menor será la cantidad de tiempo y esfuerzo dedicados.

Lo siguiente sería concentrar nuestro esfuerzo en alcanzar esos fines, algo que lógicamente requiere un buen grado de compromiso con los objetivos marcados. Es decir, hay que perseguir las metas de forma eficiente y constante, supervisando y comprobando que se están llevando a cabo de la forma adecuada. Lo que se busca en definitiva no es trabajar mucho, sino lo justo y necesario para la correcta realización de cada labor. De este modo, se consigue no solo abarcar el trabajo previsto, sino también disfrutar de suficiente tiempo de ocio.

Trucos infalibles para afrontar el trabajo

Antes que nada, no exageres la dificultad o la importancia de la tarea. Trata de percibirla como algo que puedes resolver perfectamente y para ello puedes apoyarte en tu experiencia con labores similares que llevaste con éxito. Tampoco minimices demasiado su complejidad, subestimando el tiempo que te va a llevar o dejándola de un día para otro. Siempre hay imprevistos y es probable que de repente te encuentres con que a la tarea sencilla se han sumado un montoncito de deberes. Por algo no hay que dejar las cosas para mañana.

La actitud frente del trabajo es una variable muy determinante. A menudo, lo que más cuesta es ponerse con la tarea y no tanto la ejecución de esta. Para ello puedes motivarte, diciéndote a ti mismo que será solo un ratito y que lo puedes dejar en cuanto quieras. Es muy probable que pronto te encuentres tan inmerso en la labor que ni te des cuenta de cuando ha acabado. Dividir la tarea en varias partes y hacerla poco a poco, sin presión innecesaria, también te facilitará su realización.

El calendario y la agenda serán sin duda algunos de tus mejores aliados a la hora de empezar a gestionar bien tu tiempo. No infravalores su poder organizativo, ya que te permiten establecer objetivos a largo plazo y deshacerse del estrés que conlleva olvidarse de algo urgente. También es importantísimo encontrar un lugar donde puedes estar tranquilo y trabajar sin interrupciones innecesarias. Y no seas demasiado severo contigo mismo, aprender a planificar y gestionar el tiempo exige… tiempo. Sin embargo, siendo constante puedes lograr una buena rutina de trabajo.

¿Cómo aprendo a gestionar mi tiempo?

Por último, esperamos que hayáis disfrutado del artículo y que la información proporcionada os sea útil a la hora de aprender a gestionar vuestro tiempo de forma más provechosa. Recordad que es importante tener en cuenta los factores psicológicos que pueden dificultar la consecución de un rendimiento óptimo. En esta línea, puede ser recomendable confiar en un psicólogo que os ayude a la hora de manejar los pensamientos negativos que obstaculizan vuestro trabajo, así como el estrés y todas las emociones desagradables que pueden surgir en el proceso.