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¿Qué es la empatía?

¿Qué es la empatía?

No cabe duda de que la empatía conforma una de nuestras capacidades más valiosas y sus beneficios a nivel personal y social son incalculables. Gracias a ella convivimos, establecemos relaciones duraderas, procuramos no hacer daño y cuando lo hacemos tratamos de repararlo. Nos ayuda a ser justos, tolerantes y a alcanzar nuestro potencial como seres humanos que somos. Su importancia es indiscutible y por todo ello, vamos a ver a continuación en que consiste la empatía y por qué debemos alimentarla en nosotros y en los demás.

Descripción de la capacidad empática

La empatía ha sido englobada dentro de diferentes teorías y lógicamente existen distintas propuestas de definición del concepto. La mayoría de autores que se han dedicado al estudio de este constructo coinciden en afirmar que se trata de la capacidad de ponerse en el lugar de la otra persona, comprender sus sentimientos y experimentarlos de forma similar. Por supuesto, es poco probable llegar a sentir las emociones ajenas con la misma intensidad que las nuestras, pero si reconocerlas, representarlas mentalmente y replicarlas.

Una vez asumida la emoción del otro, decidimos cómo comportarnos en función de la misma, buscando normalmente aliviar el sufrimiento de la otra persona. Esta función social de la empatía suele observarse desde el día en que nacimos, ya que sirve para fortalecer la relación filo parental y facilitar la supervivencia del hijo. De este modo el comportamiento del niño evocaría diferentes emociones en los padres y les motivaría a actuar, primero mediante el llanto o la sonrisa, y con la edad mediante el empleo de conductas más complejas.

¿De qué depende la empatía?

Existe bastante evidencia de que el desarrollo la empatía se ve influenciado por la interacción con los padres, pero también tiene una base neurológica. Son varias las zonas del cerebro implicadas, entre ellas el lóbulo parietal inferior, la amígdala y el área de Broca, y además es innegable el papel de las neuronas ¨espejo¨ que permiten el contagio emocional. Esas últimas participan en el reconocimiento y la comprensión del comportamiento de los demás, sus mímicas y gestos, y presentan una mayor actividad en las personas más empáticas.

La empatía dentro del contexto clínico

La empatía ha sido considerada un componente de la inteligencia emocional y como tal se la ha relacionado positivamente con la regulación emocional y el autocontrol. Además, diferentes estudios la vinculan con constructos favorables como la creatividad, la flexibilidad mental, la adaptación social y la facilidad a la hora de establecer relaciones. Por otro lado, la falta de empatía se ha observado en trastornos del espectro autista, y se ha relacionado con la tendencia a delincar, el bajo rendimiento escolar y la agresividad.

¿De qué depende la empatía?

A estas alturas, suena lógico que la empatía haya sido objeto de interés por parte de los psicólogos desde hace décadas. Su relevancia para el adecuado funcionamiento social del individuo ha propiciado el desarrollo de diferentes programas psicológicos y educativos que tienen por objetivo fomentarla entre la población y prevenir las consecuencias que conlleva su carencia. Dicho esto, esperamos que esta aproximación al concepto de empatía os haya permitido comprender mejor su significado y por qué es tan importante promoverla y educar en habilidades empáticas.