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Guía práctica sobre cómo dar malas noticias

 Guía práctica sobre cómo dar malas noticias

Dar malas noticias no suele ser una tarea agradable y menos cuando el afectado es alguien cercano. En esos casos es inevitable ponerse en su lugar y anticipar el dolor que le va a causar el acontecimiento. De hecho, podemos llegar a sentirnos culpables por el malestar de la otra persona, como si adquirir el papel del mensajero nos convirtiera en responsables de su sufrimiento. Y dado que a todos nos va a tocar este rol tan desagradable, veremos a continuación cómo podemos suavizar el impacto de las malas noticias.

¿Cómo comunicar malas noticias?

Antes que nada hay que elegir el sitio y el momento oportuno para comunicar el acontecimiento. Debemos considerar el estado de ánimo del otro y si vamos a tener toda su atención, por lo tanto, si se encuentra estresado por otros sucesos lo recomendable sería esperar a que se estabilice anímicamente. Y si prevemos que la noticia va a provocar una reacción emocional muy fuerte, lo más adecuado sería escoger un sitio tranquilo para evitar las posibles interrupciones por parte de otras personas y facilitar la expresión emocional.

También hay que considerar algunas variables relacionadas con el lenguaje no verbal para evitar añadir un malestar innecesario. Recordad que estar a la misma altura con la otra persona le va a proporcionar una sensación de igualdad, y por otro lado estar sentado, que permite posturas que facilitan la relajación. La distancia corporal no debe ser muy grande, sobre todo si la persona afectada es un amigo o familiar, ya que la falta de proximidad dificultaría algunas expresiones de apoyo como abrazar o coger de la mano.

A la hora de comunicar la noticia no se aconseja dar vueltas innecesarias, pero tampoco soltar todo de golpe, sin haberse acercado primero a la situación. Es decir, es conveniente comenzar explicando todo desde el principio, proporcionando la información gradualmente para que el otro vaya intuyendo como se va a desarrollar la historia. Lo ideal sería limitarse a describir los hechos y no ofrecer interpretaciones nuestras acerca de lo ocurrido, dado que estaríamos contaminando los acontecimientos y podríamos predisponer a la otra persona a llegar a conclusiones poco objetivas.

Por último, nos gustaría recalcar que en ocasiones no os corresponderá a vosotros transmitir la noticia, sobre todo cuando se trata de alguna enfermedad o accidente, ya que la responsabilidad en estos casos recae sobre los profesionales correspondientes o las autoridades. Se trata de personas que tienen cierta formación que les permite desenvolverse con más eficacia en situaciones similares y manejarlas. Por lo tanto, antes de dar vueltas sobre como comunicar los sucesos de la forma menos dañina posible, preguntados si realmente sois los más indicados para hacerlo.

Consejos para dar malas noticias

Y si resulta que sí, recordad que es irrealista asumir la culpa por el malestar de la otra persona, ya que este probablemente será una reacción lógica a una situación que ha estado fuera de vuestro control. Dicho esto, esperamos que los consejos contenidos en este artículo os sean útiles a la hora de dar noticias desagradables y sobre todo para hacerlo de una forma más acertada. Si necesitáis más información o deseáis mejorar vuestras habilidades siempre podéis contar con el psicólogo.