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La importancia de protegernos y cuidar de nosotros mismos

 La importancia de protegernos y cuidar de nosotros mismos

Con cierta frecuencia, casi sin saberlo, nos comportamos de una forma contraproducente hacia nosotros mismos. A donde pretendo llegar es a que la rutina y el ajetreo de nuestras vidas nos ha llevado a aceptar con resignación determinados comportamientos como normales, cuando, a la larga, suele ser el camino que nos conduce a una vida sobrecargada y estresante, donde emociones como la depresión y la ansiedad socavan en nuestras heridas y acabamos por no verle sentido a nada. En definitiva, un itinerario hacia una vida de insatisfacción e infelicidad.

Si tuviera que apostar, diría que la mayoría de las personas se olvidan de “cuidar de sí mismos” y relegan lo verdaderamente importante a un segundo plano. ¿Quién de forma habitual no se quita horas de sueño, viste ropa incomoda, trata con personas tóxicas o come mal y a deshoras? Como veremos anteponer las responsabilidades del trabajo y vivir con abnegación puede pasarnos factura con el paso del tiempo. Todo esto hace que nos olvidemos de la importancia de protegernos y cuidar de nosotros mismos.

En este artículo analizamos algunas claves que te ayudarán a comprender mejor por qué nos ocurre esto y te animará a encargarte de ti mismo y a volver recuperar las riendas de tu vida en una dirección realmente valiosa para ti.

La sociedad no favorece el autocuidado

Comprobar la premisa de que la sociedad en la que vivimos no favorece el autocuidado es tan sencillo como prestar atención a la información con la que ésta nos bombardea casi a diario. Y es que en una sociedad despiadada que promueve la competitividad, regula nuestra vida e impone formas de pensar y tiempos perjudiciales es fácil darse cuenta de que seguir sus convenciones puede ir en contra de tu salud. Es tal la presión, que hace que te sientas temeroso de luchar contracorriente para perseguir tus sueños y cuidar de ti mismo.

Para clarificar, abordémoslo con un ejemplo: por el agobio, las prisas, el cuidado de la familia y la sobrecarga de las obligaciones laborales, una mujer decide aplazar su cita médica por una pequeña anomalía que notó en uno de sus senos al realizarse una autoexploración. Como sigue sin cuidar de su salud, con el tiempo va notando más molestias hasta que un día, al acudir al hospital, le diagnostican un cáncer de mama. De esta manera, y casi sin darse cuenta, pronto se ve superada por el tratamiento y la enfermedad. Con el paso del tiempo necesitó someterse a una intervención quirúrgica para extirparse el tumor y durante meses no pudo hacerse cargo de sus responsabilidades, justo lo contrario que pretendía con su comportamiento.

Pero, ¿por qué motivo no fue capaz de parar y dedicar un tiempo a cuidar de su salud? Sin duda, por operar bajo la creencia de que “preocuparse por su salud implica ser egoísta” y el desconocimiento de que por esa actitud pagaría un alto precio. La competencia laboral, la necesidad de cuidar de su familia y hacer las cosas “bien” (percepción que está influida por la cultura) favoreció la asunción de conductas poco saludables para ella. Y es que olvidó lo esencial: ¿cómo se puede ser productivo y cuidar de los demás si primero no te ocupas de tu propia salud?

Anímate a cambiar tu vida

La gente con frecuencia suele buscar cambios mágicos y resultados instantáneos con el menor esfuerzo posible, algo que les permita solucionar todo y recuperarse enseguida. De esta forma, buscan en un psicólogo una píldora o antídoto que les permita seguir adelante sin cambiar nada, pero todo en la vida requiere algún esfuerzo o tiene un precio. Un buen profesional revelará este hecho a su paciente y le brindará la posibilidad de adoptar una actitud más adecuada para sobrellevar la rutina.

De este modo, el psicólogo pretende romper con el vasallaje hacia las tendencias sociales y convertirse en una figura relevante para el paciente. Una figura que proporciona seguridad y que te enseñará las habilidades necesarias para hacer tu vida más agradable sin reducir o acabar con tus responsabilidades. Algunos ejemplos son las estrategias cognitivas, los procedimientos de desactivación, la planificación de actividades o las técnicas de solución de problemas, en otras muchas. Desde aquí, te invito a pensar sobre ello.

Anímate a cambiar tu vida

Espero que te haya gustado este artículo sobre la importancia de protegernos y cuidar de nosotros mismos y que te haya animado a dar los primeros pasos para mejorar tu día a día. Si después de leerlo consideras que te gustaría solicitar ayuda profesional, piensa que unos buenos psicólogos en Madrid, o en tu ciudad de residencia, pueden ayudarte a conseguir tus objetivos y enseñarte a cuidar de tu bienestar. Recuerda cuidar de ti mismo para cuidar de los demás.