Skip to main content

¿Sabes cuál es tu estilo de comunicación?

Los estilos de comunicación

Mientras algunas personas se desenvuelven con muchísima facilidad en el ámbito social, y gozan de unas relaciones personales satisfactorias y provechosas, para otras mantener una conversación con los demás supone todo un reto. La falta de habilidades a la hora de comunicarse a menudo conlleva sentimientos de ira, ansiedad y tristeza, y nos hace sentir incomprendidos, infravalorados, manipulados o rechazados. Los diferentes estilos de comunicación determinan en gran medida nuestra calidad de vida y cómo nos relacionamos con los demás.

A continuación vamos a describir las principales formas de comunicarse:

Estilo de comunicación pasivo

Las personas que se caracterizan por un estilo de comunicación pasivo suelen presentar una alta necesidad de agradar, se perciben inferiores y tratan de evitar los enfrentamientos, dejándose dominar por los demás. El malestar que les produce la idea de un posible rechazo, a menudo, les lleva a anteponer los deseos de la otra parte a sus propias necesidades. Y con tal de no ofender o causar una mala impresión, suelen conformarse y no manifestar su desagrado o desacuerdo con la opinión y/o comportamiento del otro.

De este modo, a menudo acaban perdiendo el respeto de los demás y se ven involucrados en situaciones no deseadas. Durante la conversación exhiben una expresión facial seria, una postura corporal tensa y rígida, siendo el contacto físico con la otra persona prácticamente ausente. Procuran eludir el contacto ocular, realizan pocos gestos y se expresan en un tono de voz bajo e inseguro. Además, se caracterizan por evitar las afirmaciones, hablar poco, respondiendo a menudo con monosílabos y/o con pausas largas entre frase y frase.

Estilo de comunicación agresivo

Las personas con este estilo de comunicación se caracterizan por defender en exceso sus derechos hasta el punto de infringir los de los demás. Son frecuentes las muestras de desprecio y despreocupación por los deseos ajenos, así como la tendencia de culpar al otro por las propias reacciones. Creen que si no se comportan de este modo serian vulnerables y los demás se aprovecharían de ellos. Igual que en el caso anterior, el estilo agresivo dificulta el mantenimiento de relaciones sanas y de igualdad.

Las personas que lo presentan suelen mantener una expresión facial seria, una postura corporal amenazante y muestran poco respeto por el espacio personal del otro durante la comunicación. Sus gestos buscan intimidar al interlocutor, al igual que el tono de voz alto y el habla demasiado rápida. Más que formular peticiones, demandan, critican y tratan de imponerse a la otra parte y descalificarla. No escuchan a los demás y muestran poca empatía e interés por el otro, siendo frecuente el empleo del lenguaje machista, homófobo y, en general, malsonante.

Estilo de comunicación asertivo

Podemos decir que la persona asertiva se caracteriza por comunicarse de una forma efectiva, gracias al correcto manejo del lenguaje verbal y no verbal. Así, consigue expresar sus opiniones, sentimientos y deseos, respetando las necesidades de los demás, sin dejar de respaldar los propios derechos. A parte, de contribuir a crear una atmosfera más agradable, este estilo de comunicación facilita la solución de problemas que pueden surgir durante la interacción y contribuye a sentirse satisfecho con uno mismo y las relaciones mantenidas.

Al contrario que en los dos casos anteriores, la persona asertiva mantiene una expresión facial amistosa, una mirada directa, pero no fija, y una postura corporal cómoda y relajada. La distancia con la otra persona es la justa, respetando su espacio personal y posibilitando al mismo tiempo el contacto físico. Se caracteriza, además por la fluidez verbal, un tono de voz intermedio y la formulación de diferentes preguntas que muestran interés por el otro. En definitiva, la persona asertiva facilita la participación de los demás y los invita a colaborar.

¿Conoces cuál tu estilo de comunicación?

Por último, es importante destacar que las personas pueden oscilar entre los diferentes estilos según las circunstancias. Este sería el caso del estilo pasivo-agresivo, que consiste en aguantar hasta un cierto punto y explotar cuando ya es imposible inhibirse. Así, esta forma de comunicarse suele llevar a malentendidos y a un deterioro importante de las relaciones personales. Por lo demás, esperamos que este artículo sobre los diferentes estilos de comunicación os haya resultado interesante y os recordamos que un psicólogo puede ser especialmente útil a la hora de educar e instruir en las habilidades adecuadas.